Puertas correderas empotradas: lo que hay que saber antes de la obra
Ganan espacio y quedan muy limpias, pero no se pueden poner en cualquier pared ni en cualquier momento. Esto es lo que conviene decidir antes de levantar el tabique.
Una puerta corredera empotrada es la que, al abrirse, se esconde dentro de la pared. No invade la habitación al abrir y no ocupa sitio con la hoja, y por eso es tan habitual en baños, cocinas, vestidores y pasillos estrechos. Tiene, eso sí, una condición que conviene conocer desde el principio: se planifica con la obra.
Cómo funciona
La hoja corre por una guía superior y se aloja en un armazón metálico que queda integrado dentro del tabique. Desde fuera solo se ve el hueco de paso con su marco y sus tapajuntas; la estructura queda oculta en la pared.
Ese armazón es el que determina casi todas las condiciones de instalación.
Lo que necesita la pared
- Sitio a un lado del hueco. La hoja tiene que caber entera dentro de la pared, así que junto al hueco hace falta un tramo de tabique libre al menos tan ancho como la propia hoja.
- Un grosor mínimo. Cada sistema pide un espesor de tabique determinado. Hay armazones para tabiques de ladrillo y para placa de yeso laminado, y conviene elegirlo antes de levantar la pared.
- Nada dentro de ese tramo. Donde se aloja la puerta no puede haber enchufes, interruptores, tuberías ni cajas de registro. Tampoco conviene colgar después cuadros o estanterías con tornillos largos en esa zona.
Por qué hay que decidirlo en la obra
Instalar el armazón en una pared ya terminada obliga a abrirla, colocarlo, volver a cerrarla y pintarla. Se puede hacer, pero supone obra. Si estás reformando, lo más práctico es decidir qué puertas serán correderas antes de levantar los tabiques y de pasar la instalación eléctrica.
Si la pared ya está hecha y no quieres tocarla, existe la corredera vista: la hoja corre por una guía colocada sobre la pared, por fuera. No necesita obra, aunque la puerta queda a la vista y ocupa ese tramo de pared cuando está abierta.
Ventajas e inconvenientes
A favor
- No ocupa espacio al abrir: libera el sitio que barre una puerta abatible.
- Deja el paso completamente despejado.
- Queda muy limpia, porque la hoja desaparece.
- Admite dos hojas para huecos anchos, por ejemplo entre el salón y el comedor.
En contra
- Aísla menos del ruido que una puerta abatible, porque la hoja no cierra contra un marco en todo su contorno.
- Condiciona el uso de ese tramo de pared.
- Hay que planificarla con la obra.
- Si fallan la guía o las ruedas, conviene que el sistema permita desmontar la hoja sin romper la pared.
Qué preguntar antes de encargarla
- Qué armazón corresponde al tipo y al grosor de tu tabique.
- Si la hoja se puede desmontar para su mantenimiento sin abrir la pared.
- Qué tirador lleva: tiene que ser un uñero embutido para que la hoja entre por completo en la pared.
- Si necesita condena o cierre, por ejemplo en un baño.
En resumen
Una corredera empotrada es una de las mejores formas de ganar espacio en casa, siempre que se decida a tiempo. Si estás empezando una reforma, cuéntanos qué puertas quieres cambiar antes de que se levanten los tabiques: así el armazón se coloca en su sitio y la puerta funciona como debe desde el primer día.
